La charlotte era una de mis asignaturas pendientes, pero no tengo un molde para charlotte y siempre me ha parecido un postre un poco complicado de montar. Hasta que un día, viendo uno de los programas de cocina que tanto me gustan, vi a un concursante montar una charlotte salada en un molde cuadrado y pensé: ¿por qué no hacerla en un molde de bizcocho? Podría funcionar. Y funcionó! De hecho le da un toque moderno que me gusta casi más que el original. Es también muy fácil de servir y queda un corte de lo más bonito.
El día que me lancé a hacerla me di cuenta que no tenía gelatina, así que decidí hacerla con lo que tenía a mano. Como no es una construcción en equilibrio, resultó que la gelatina no era necesaria y el sobrecito de ayuda a montar la nata era suficiente para sostener la charlotte.
