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31 de julio de 2017

Cheesecake de frambuesa y speculoos


Estoy de vuelta con una última receta antes del descanso veraniego. Ya tengo unas cuantas recetas programadas para septiembre pero antes de disfrutar de mis vacaciones en Alicante, quería compartir con vosotros la última tarta que hice en Bruselas. Estaba deliciosa y, la verdad, me pareció estéticamente preciosa.
La vi en Facebook en uno de estos vídeos que hace la gente en los que parece que tardas dos minutos en hacerlo todo por la manera tan increíble que tienen de editarlo y cortarlo. Ya os digo que no se tardan dos minutos. No es una receta complicada, pero como siempre, hay una serie de pasos a seguir, de ingredientes que pesar, que fundir, que preparar. La decoración requiere un poco de pulso y de maña. Para un resultado perfecto, es también conveniente tener cinta Rhodoïd y pipetas, aunque es posible hacer una versión menos de vitrina de tienda de repostería y se disfrutará igualmente...

25 de febrero de 2014

Crujiente de speculoos con crema de vainilla y supremas de mandarina pochadas


"Crujiente de speculoos con crema de vainilla y supremas de mandarina pochadas".... o cómo un postre que lleva ingredientes tan básicos (y baratos) como las galletas, la nata y las mandarinas se puede convertir en una exquisitez.

¿Queréis saber cómo? Bueno, venga, os lo diré: mediante una operación de marketing sabiamente orquestada. Necesitaremos dos elementos:

- un nombre largo que tenga por lo menos una palabra extranjera (speculoos), una palabra sonora (crujiente) y una palabra que suene a vocabulario culinario experto (supremas, pochadas).
- una presentación original, quizá un poco dramática, haciendo uso inteligente de una manga pastelera y/o de un plato negro, pizarra o similar.

Y es que hoy en día, amigos míos, hay que saber venderse. Si lanzáis la nata a golpe de cuchara sobre un plato descascarillado de la abuela y lo presentáis como "mandarinas con nata y galleta", no triunfaréis. No. Vuestros comensales o familiares os recibirán con un mohín (me encanta esta palabra), y despreciarán vuestra falta de originalidad. Incluso exclamarán con desprecio "mandarinas con nataaaa?!?"
Mientras que si seguís mis consejos, no sólo caerán rendidos ante vuestras increíbles habilidades culinarias, sino que oiréis elogiosos lugares comunes a del tipo "es tan bonito que da pena comérselo", "hay que ver qué mano tienes para los postres", "los platos más ricos se hacen con ingredientes comunes, mira la tortilla de patatas", "mandarinas con nata, ¡qué original!".
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