Ayyyyy, qué poco han durado mis propósitos de año nuevo! La semana pasada os fallé el martes y os dejé sin bizcocho el viernes. Si es que soy muy mala persona. Lo peor es que ni siquiera me acordé del blog y pensé "qué pena no poder publicar esta semana"... No, simplemente tuve una semana tan intensa que ni recordé que existía Pastélite. Mi Pastélite de mis amores. No digo más: ya os podéis imaginar!!
Hoy, para compensar, os traigo una receta que llevé hace poco a una fiesta y que triunfó. No necesita ni material, ni peso, ni utensilios ni ingredientes raros. De hecho ni siquiera necesita ningún conocimiento de repostería ni tan siquiera habilidad en la cocina... Lo único un poco "complicado" (entre comillas, porque seguro que lo puede hacer hasta un niño), es formar los tirabuzones. Me costó un poco que quedaran más o menos iguales pero vamos: una que es maniática. Por lo demás, es una receta que se hace enseguida y que sirve perfectamente para fiestas, bufés o cumpleaños infantiles. Cada uno coge luego un "rayo de sol" y es feliz. Porque la nutella o nocilla será lo menos sano del mundo, pero digo yo que una vez al año no hace daño...