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11 de julio de 2017
Bizcocho de café y avellana
21 de junio de 2017
Brownies al café
No me gustan los brownies, soy así de rara. Cuando lo digo me suelen mirar con cara de estupefacción, como si hubiera dicho que me encanta mojar las galletas en cerveza. O que mi desayuno preferido son las croquetas de jamón serrano (caseras, por supuesto) acompañadas de café con leche. Vale, puede que esto último sea verdad, pero sólo lo sabe mi familia y si lo contáis os tendré que matar. A mí la textura de chocolate poco hecho, así pastosilla, me da un poco de repelús. Los fondants, coulants y demás brownies, que los disfruten los otros. Para mí el chocolate tiene que estar o crudo, o derretido, o hecho. Los estados intermedios me descolocan.
Ahora que he hecho anti-marketing de profesional, a ver cómo os vendo estos brownies! Probablemente no haga ni falta: los brownies son universalmente populares. Cuando vi esta receta de mi amada Betty Bossi decidí probarla. No me hicieron cambiar de opinión sobre mis rollos de textura, pero los amantes de chocolate que los probaron dijeron, tras múltiples gritos, aplausos y suspiros, que estaban impresionantes y que la combinación con el glaseado de café era el súmmum. Así que adelante...
Ahora que he hecho anti-marketing de profesional, a ver cómo os vendo estos brownies! Probablemente no haga ni falta: los brownies son universalmente populares. Cuando vi esta receta de mi amada Betty Bossi decidí probarla. No me hicieron cambiar de opinión sobre mis rollos de textura, pero los amantes de chocolate que los probaron dijeron, tras múltiples gritos, aplausos y suspiros, que estaban impresionantes y que la combinación con el glaseado de café era el súmmum. Así que adelante...
27 de junio de 2014
Tarta de Café y Avellana
Mañana es el cumpleaños de mi Mami. La vida de mi Mami daría para una novela absolutamente fascinante, pero no le gusta que se hable de ella ni que se cuenten sus cosas. Pero creedme, es una persona extraordinaria. Mi madre es valiente y luchadora, una mujer que se ha adelantado a su tiempo y se ha rebelado (con b) siempre que la ocasión lo ha merecido. Mi madre es brillante, con una inteligencia natural y humana que le han permitido tener una admirable carrera profesional sin que haya perdido nunca la humildad y la capacidad de reírse de sí misma y de quitarse importancia. Mi madre es una persona recta, con un sentido moral y unos principios de los que nunca ha presumido, pero que siempre han dictado su conducta. Mi madre es una artista, hace unas miniaturas y unas casas de muñecas increíbles, llenas de detalle, estética y buen gusto. Pero su creatividad también la he disfrutado yo directamente, en los disfraces que me ha cosido, la ropita para mis muñecas que me ha hecho y hasta en el auténtico teatro de marionetas que me fabricó! Mi madre es la mejor compañera de viaje que he tenido: de viaje vital, pero también de viajes reales, que han sido muchos y fantásticos! Mi madre está casi tan loca como yo, tiene un sentido del humor absurdo, una ironía y una imaginación para decir las mayores locuras que nos llevan a la carcajada día sí día también. Mi madre ha sido siempre y es la mejor madre que se pueda imaginar: cariñosa y tierna, amiga y cómplice sin olvidar que ante todo es mamá, tan buena persona como buena educadora, siempre a la escucha, siempre ahí, llena de amor y confianza en mí. Ni siquiera le importó que no sacara sus ojos azules porque mi pelo rizado y mis pecas, herencia de mi padre, son para ella la prueba de que me llevé lo mejor de cada uno... La quiero con toda mi alma pero además de quererla, la admiro y la respeto y le tengo un agradecimiento sin límites.
8 de febrero de 2014
Bizcochitos de café y nueces (traybake)
Quiero que llegue la primavera. Ya. Pero ya, ya, ya.
Y eso que el invierno ha sido (mejor dicho: está siendo) bastante suave en Bruselas. Nada que ver con el año pasado, cuando estuve a punto de morir por congelación varias veces. Durante los cinco o seis meses que duró el invierno, dije la misma frase todos los santos días cuando abría la puerta y salía a la calle: "c**o qué frío". El invierno anterior lo había pasado en Alicante, donde todo el mundo se abraza a su abrigo cuando hay 12º, y de golpe y sopetón me encontraba en Bruselas a -12º… Mi cuerpo estaba en choque térmico, el pobre.
Estuve en París en enero, en Colonia para Carnavales, y en Berlín en Semana Santa, a finales de marzo. Todo muy bonito, me lo pasé muy bien, pero qué frío en todas partes! En las fotos de esos viajes, llevo tantas capas encima que en realidad podría ser yo o cualquier otra persona!!!
Este invierno no ha nevado y no hemos estado a bajo cero, así que me puedo dar con un canto en los dientes. Pero necesito luz, necesito solecito, que llegue ya la primavera!
Como aún queda un poco, mientras tanto nos recrearemos con los sabores invernales. A lo mejor es cosa mía, pero la mezcla de nueces y café me sabe a invierno. Pero a invierno rico, a calor de hogar, a estar a gusto en casa con una gran taza de té humeante en las manos y un dulcecito rico para acompañar.
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